El crecimiento de la inteligencia artificial está impulsando una nueva generación de centros de datos con mayores necesidades de potencia, eficiencia energética y gestión térmica. En este escenario, las soluciones de alimentación eléctrica, los sistemas de almacenamiento energético y las arquitecturas de alta tensión adquieren un papel estratégico para garantizar la continuidad del servicio. MEAN WELL, representada en España y Portugal por Electrónica OLFER, dispone de un amplio catálogo de fuentes de alimentación y convertidores diseñados para responder a los nuevos desafíos de estas infraestructuras críticas.
La rápida expansión de aplicaciones basadas en inteligencia artificial (IA), aprendizaje automático, computación de alto rendimiento (HPC) y servicios en la nube está provocando una transformación sin precedentes en el diseño de los centros de datos. El incremento de la densidad de cálculo también supone un notable aumento del consumo energético y de la generación de calor, obligando a los operadores a desarrollar infraestructuras más eficientes, fiables y sostenibles.
Este nuevo escenario no solo exige servidores cada vez más potentes, sino también sistemas de alimentación capaces de ofrecer una elevada disponibilidad, minimizar las pérdidas energéticas y facilitar la integración de nuevas tecnologías, como la refrigeración líquida, los sistemas de almacenamiento de energía (BESS) o las pilas de combustible de hidrógeno.
En este contexto, MEAN WELL, cuyo catálogo distribuye Electrónica OLFER en España y Portugal, ofrece una amplia gama de soluciones de potencia adaptadas tanto a centros de datos tradicionales alimentados en corriente alterna como a las nuevas arquitecturas basadas en corriente continua de alta tensión.
La evolución de los centros de datos exige una alimentación más eficiente
Durante años, la mayoría de los centros de datos han utilizado infraestructuras basadas en redes trifásicas de 400 a 480 Vca, una arquitectura ampliamente consolidada por su elevada fiabilidad y por la disponibilidad de equipos compatibles.
Sin embargo, el extraordinario crecimiento de la demanda energética provocado por la IA está impulsando el desarrollo de nuevas configuraciones capaces de reducir pérdidas eléctricas y optimizar el rendimiento global de las instalaciones.
El objetivo ya no consiste únicamente en suministrar energía a miles de servidores funcionando de forma simultánea. También resulta imprescindible garantizar una elevada disponibilidad, minimizar los tiempos de interrupción, simplificar las tareas de mantenimiento y mejorar la eficiencia energética para reducir tanto los costes operativos como la huella ambiental.
Todo ello convierte a los sistemas de alimentación en uno de los elementos más importantes dentro del diseño de un centro de datos moderno.
Infraestructuras alimentadas en corriente alterna
La arquitectura más extendida continúa siendo la alimentación mediante una red trifásica de 400-480 Vca, complementada por diferentes sistemas de respaldo que garantizan la continuidad del servicio incluso ante incidencias en la red eléctrica.

En este tipo de instalaciones suele incorporarse un grupo electrógeno diésel, un SAI (UPS) online y diferentes sistemas de refrigeración destinados a disipar el enorme calor generado por los servidores de alta densidad.
El SAI desempeña un papel fundamental al proporcionar energía durante los minutos necesarios para que entre en funcionamiento el generador de respaldo, evitando cualquier interrupción del servicio.
Por su parte, la refrigeración se ha convertido en un aspecto crítico debido al constante aumento de la potencia informática instalada en cada rack.











